Sí, combinar modelos pedagógicos en un mismo contexto es no solo posible, sino deseable en la educación contemporánea. Esta práctica permite responder con mayor flexibilidad a las distintas necesidades del estudiantado, promover aprendizajes significativos y adaptarse a los cambios sociales, tecnológicos y culturales.
En la práctica educativa real, rara vez se aplican modelos pedagógicos de forma pura. En su lugar, los docentes suelen adoptar un enfoque integrador o ecléctico, que toma elementos de diferentes modelos según el objetivo de aprendizaje, el grupo de estudiantes y los recursos disponibles. Como afirman Imbernón et al. (2021), "la diversidad del aula exige enfoques pedagógicos variados que reconozcan las múltiples formas en que se produce el aprendizaje".
Por ejemplo, se puede utilizar un modelo conductista para enseñar procedimientos paso a paso, y luego aplicar un modelo constructivista para actividades como el trabajo por proyectos o el aprendizaje colaborativo. También pueden integrarse aspectos del modelo por competencias, centrado en la resolución de problemas reales, y del modelo humanista, que prioriza la autonomía y el desarrollo emocional del estudiante.
Además, la inclusión de tecnologías en el aula ha impulsado la combinación de enfoques tradicionales con modelos emergentes como el aprendizaje híbrido, el modelo flipped classroom o la gamificación, lo cual demuestra que los entornos educativos actuales requieren una pedagogía flexible y adaptativa.
Según Coll (2020), “el reto de la educación actual no es escoger entre modelos, sino diseñar propuestas pedagógicas que integren lo mejor de cada enfoque para lograr un aprendizaje más profundo y duradero”.
Referencias:
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Coll, C. (2020). Aprender y enseñar en la sociedad digital. Editorial Graó.
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Imbernón, F., Silva, P., & Guzmán, C. (2021). Didáctica y formación del profesorado en la sociedad del conocimiento. Editorial Octaedro.
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